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Espectacular nuevo trabajo estudio de la mítica banda sinfónica venezolana.
Algunas veces uno tiene la oportunidad de escuchar algunos buenos discos, otros regulares, algunos realmente malos, y otros excelentes, esos que reconfortan descubrir y producen esa sensación de 3triunfo2 para el que llegó hasta él de alguna manera. Pero hay ciertos álbumes que cuando uno los escucha siente que son trascendentes, que son importantes más allá de sus cualidades musicales particulares. Pueden no ser tan impactantes como otros.
Pueden ser a primera oída algo herméticos. Pueden incluso, por qué no, ser atractivos de inmediato. Pero algo en él trasciende, produce una sensación que excede el mero placer por las cualidades musicales. Y sin dudas Childhood's End pertenece este último grupo.
Esta fabulosa banda venezolana, que viera reeditado su primer disco Atabal-Yémal por Musea poco tiempo atrás, luego de reunirse para esa ocasión continuó trabajando en nuevo material. El resultado es este brillante disco, que se convierte sin dudas en uno de los mejores lanzamientos del rock progresivo sudamericano contemporáneo. ¿Por qué es así? Tan sólo basta escuchar cualquier tema para sentirse inmediatamente impactado. Incluso el breve "Tres", de poco más de un minuto, ofrece un sonido compacto, enérgico, para fundirse en "Timorato", otro gran tema. Pero todo el álbum es excelente, y más allá de grandes temas como "Lugar de Casas Nuevas" o la hermosa balada "Sin Retorno" o el espectacular y cambiante "Grillos", la obra "El Fin de la Infancia", de más de veinticuatro minutos, es el eje central del álbum. Este tema se divide en varias secciones, que nos llevan a
un mundo mágico, único, básicamente debido al muy buen gusto en los arreglos y la tendencia neoclásica de la pieza. Esta característica se ve acrecentada por la participación -en casi todo el disco- del gran Peter Pejtsik, miembro de After Crying, en cello. Pero el trabajo de la banda en pleno, Pedro Castillo, Giuglio Cesare Della Noce, Miguel Angel Echevarreneta, Gerardo Ubieda y Germán Landaeta, más la producción de Alexis Lope-Bello, es el atractivo principal de este inolvidable disco.
El arte de tapa es sencillamente hermoso y de gran lujo, con una gráfica cuidada que hace honor a los méritos musicales de Childhood1s End.
Sin dudas, un nuevo hito en la música latinoamericana.
Andrés Valle |
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